lunes, 4 de agosto de 2014

Autoecplise

Reseco me levanto. Escupo y mi saliva se pega en el lavamanos como una enredadera llena de voluntad, como un pulpo, aferrada a su última esperanza. Así se me pega la luz matutina, como una ventosa, en comienzos tristes y agónicos. Si puedo respirar, respiro, y sostengo lo insostenible. A la tarde, cayendo el sol, seguro daré un paseo y trataré de recordar lo que nunca fui.


Allá voy...