martes, 19 de julio de 2011

La velocidad despacio


Si no veo espacio me quedo flotando, no me ubico.
Que hay de mi vorágine, lustrosa, brillante, inmaculada, es casi una Idea.
Las vacaciones de invierno se inventaron para que la estudiante esté aunque sea un día de esos un rato a mí lado, con su ausencia, con su boca maravilla. Me dejaste y quede aferrado a jabones. Me resisto a universalizar un género, un rasgo típico, una actitud que cuesta poco descubrir en muchas, lucho contra eso. La soledad no se cura. No se complementa con un “voy para allá”, con un “veníte”, “anda para la plaza”, “salí a la esquina”. La soledad es más compleja, es tan veloz en su pensar que lentifica todo. Comprende planos internos sobre en los cuales uno sigue aprendiendo con el pasar de los años. Es propia y aguda. No es una Nada que avanza, es el Todo que demuestra sus dientes, que te devora a vos y compañía, como un agujero negro.
Dame una noche. Solo una noche.

1 comentario:

Alejandra Ianniello dijo...

Pablo: Voy viajando por tus escritos y voy al encuentro de muchas emociones. Sencillamnete: Sos un gran escritor.

"La soledad no se cura" "Es propia y aguda"

Estremecedoramente exacto.