domingo, 3 de febrero de 2013

Tropezar con la misma piedra

Parecería un relato de fantasía, si le cuento algo a la piedra a la que le hablo, fría, sólida y seca. Dura e imperturbablemente inanimada. Sin embargo su carencia de cualidades causan sus contrarios. Te calienta, te vacía, te humedece en llanto. Te ablanda, te perturba, te desanima. Por lo tanto encontrarse con ella no es solo un tropiezo. No hay aprendizajes a corto plazo, y la piedra ahí sigue, se desgasta un poquito cada siglo, y genera otra vez su contrario te come en semanas te desgasta sin piedad. Su generar nada, su insensibilidad extrema es cínica. Si pudiera manifestarse, de seguro se reiría de tu seriedad y de tus desgracias. Su peor faceta es cuando se hace invisible a tus ojos, cuando tu alma no la detecta… ahí el tropiezo se transforma en caída.
No quiero ser de las piedras, ni que ellas me rodeen a mi camufladas. Aunque en algún momento pudiese admirar su mineralidad; realmente ellas me dan mucha lastima.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

bonito tu deseo...

ROSA ELIZABETH Cartasso dijo...

buenisimo como todos